La muerte de Narela Barreto en Estados Unidos: la terrible revelación de su hermano y el drama para repatriar el cuerpo
Santiago, hermano de la joven de Banfield, dio detalles sobre el hallazgo. Aseguran que no fue un robo y dicen que necesitan una fortuna para traer sus restos al país. Cómo sigue el caso.

Narela Barreto y su hermano Santiago, en una de las últimas fotos juntos antes de la muerte de la chica de Banfield en Los Angeles, Estados Unidos.
El misterio y el dolor envuelven la muerte de Narela Barreto, la joven de 28 años oriunda de la localidad de Banfield, cuyo cuerpo fue hallado este jueves en una calle de Los Ángeles, Estados Unidos. Tras días de una búsqueda angustiante que movilizó a familiares y amigos a través de las redes sociales, el desenlace fue el peor de los esperados.
En las últimas horas, su hermano, Santiago Márquez Barreto, decidió romper el silencio para arrojar luz sobre las inconsistencias del caso y relatar el calvario que atraviesa la familia desde que perdieron contacto con ella el pasado viernes 23 de enero. Según las primeras precisiones que recibió la familia, el hallazgo se produjo en plena vía pública, en una zona cercana a su domicilio. «La encontraron en la calle. Estaba a unas cinco cuadras tirada y parece que tenía un par de días fallecida», reveló Santiago.
La reconstrucción de los hechos, basada en los datos preliminares que las autoridades estadounidenses le proporcionaron a su padre, Pablo Marcelo Márquez -quien arribó a Los Ángeles ayer jueves por la mañana-, indica que la muerte no fue reciente al momento del hallazgo.

«Parece que llevaba muerta ya desde el mismo viernes en que dejó de recibir las llamadas. Estos son los datos que tiene mi papá», afirmó Santiago en declaraciones televisivas. Esta cronología coincide con el momento exacto en que Narela dejó de responder mensajes y llamadas desde Argentina, lo que activó las alarmas en su entorno cercano en el sur del Conurbano bonaerense, donde la joven era muy conocida por su labor previa en un comercio familiar.
El drama por los restos de Narela Barreto
Uno de los puntos centrales que la familia busca esclarecer es el móvil del hecho. A diferencia de lo que se especuló inicialmente en algunos foros digitales, la hipótesis de un asalto violento ha perdido fuerza tras las primeras inspecciones oculares. Santiago detalló que, antes de que su padre llegara a destino, un allegado pudo ingresar a la vivienda de Narela bajo custodia policial y constató que el lugar no presentaba signos de violencia ni desorden.
«Un amigo de mi hermana logró entrar con la policía y estaba todo en orden, era como ella lo había dejado», sostuvo el joven. Esta situación, sumada a que el cuerpo fue encontrado con sus pertenencias personales, refuerza la teoría de un ataque directo en la vía pública. «Así que no fue un intento de robo, algo de esto fue en la calle», sentenció, descartando que el crimen hubiera ocurrido dentro de la propiedad o que el móvil fuera el despojo de bienes materiales.
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La preocupación de la familia gira ahora en torno a la posibilidad de un homicidio ejecutado de manera premeditada o aprovechando un estado de vulnerabilidad de la joven mientras se desplazaba hacia sus obligaciones diarias. «Quizás la agarraron cuando iba al trabajo, no sabemos si alguien conocido o no. Le habrán inyectado algo, agarrado desprevenida y ahí ocurrió el homicidio”, expresó Santiago, manifestando una sospecha que hiela la sangre: la posibilidad de que Narela fuera interceptada por alguien que conocía sus movimientos habituales.
En ese sentido, las autoridades locales se encuentran abocadas a la revisión exhaustiva de las cámaras de seguridad tanto del edificio donde residía como de los comercios de las cuadras aledañas para determinar si fue seguida o abordada por algún vehículo.

En relación a los registros digitales, Santiago fue tajante al desmentir versiones que indicaban que Narela había subido a un auto de aplicación antes de desaparecer. La familia posee un control estricto sobre estas plataformas, ya que la seguridad de la joven era una prioridad constante debido a la distancia. «Cuando mi hermana tomaba los autos, su aplicación estaba vinculada al mail de mi mamá», explicó para desarticular rumores infundados. De hecho, tras revisar el historial de la cuenta, no figura ningún viaje que coincida con el horario de su desaparición.
«El último Uber que está registrado es un Uber de entrega. No que se haya subido», precisó. Además, el hecho de que su teléfono celular fuera hallado junto al cadáver descarta que el atacante intentara borrar pruebas digitales de inmediato: «El teléfono lo tenía mi hermana encima, eso me consta completamente».
Narela Barreto era una joven con un futuro prometedor y una sólida formación. Criada en Banfield, se había destacado desde pequeña por su facilidad para los idiomas. Contaba con un nivel avanzado de inglés que le permitía trabajar como traductora, una herramienta que fue fundamental cuando decidió emigrar en junio de 2024.

Originalmente, su viaje tenía como destino asistir al casamiento de una amiga, pero las posibilidades de progreso la motivaron a quedarse. Antes de partir, trabajaba codo a codo con sus tres primas en un kiosco familiar, donde se ganó el afecto de los vecinos del barrio. En Los Ángeles, se desempeñaba como mesera y recientemente había comenzado un nuevo empleo, aunque su familia aún no tenía detalles claros sobre el rubro exacto del establecimiento.
Más allá de la investigación criminal, la familia Barreto enfrenta hoy un obstáculo humanitario y económico que califican como una «pesadilla burocrática». El costo de la repatriación de los restos asciende a la suma de 50 mil dólares, una cifra imposible de afrontar para una familia trabajadora del Conurbano. Kiara, prima de Narela, expresó la indignación del entorno ante la falta de asistencia de los organismos oficiales.
«Nadie se hace cargo, ni la embajada de Estados Unidos ni el consulado argentino en Los Ángeles. Es un número que nadie de acá maneja, es algo imposible», remarcó con desesperación. Según denuncian, las autoridades consulares solo brindan asesoramiento administrativo, pero no fondos para el traslado, lo que deja a los familiares en una situación de total desamparo en medio del duelo.
Por este motivo, han iniciado una colecta solidaria a través de diversas plataformas y redes sociales, apelando a la solidaridad de los vecinos de Banfield, la comunidad argentina en el exterior y el público en general. La intención es recaudar los fondos necesarios para que Narela pueda ser despedida en su país de origen, rodeada de sus seres queridos.
Santiago cerró su testimonio con un pedido desgarrador que resume el sentimiento de toda la familia: «Por favor, lo que puedan donar para traer el cuerpo de ella a la Argentina y darle la despedida a mi hermana que se merece. No queremos saber nada, solo queremos que su cuerpo esté con nosotros en nuestra tierra y que descanse en paz».







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