Independiente, Estudiantes, una racha inolvidable y la expulsión más insólita de la historia
No es un clásico pero tiene ribetes de tal, por los cruces entre grandes equipos que ambos han tenido. A fines de la década del 60 se dio uno de esos hitos que quedaron en el recuerdo.

Independiente y Estudiantes, un histórico duelo de estilos del fútbol argentino.
El partido entre Independiente y Estudiantes, agendado para este viernes a la noche, es uno de los cruces más atractivos en la inauguración del Torneo Apertura. Los de Avellaneda impresionaron favorablemente durante la pretemporada, con victorias sobre Alianza Lima, Everton y Montevideo Wanderers, mientras que los de La Plata mantuvieron la base que los llevó a festejar dos títulos en diciembre pasado.
El choque tiene también antecedentes de peso en la Copa Libertadores, donde ambos han sido protagonistas destacados. Del más antiguo de esos enfrentamientos se cumplirá un nuevo aniversario el 27 de este mes.
El primer duelo copero de Independiente y el Pincha
La Libertadores arrancó como un torneo reservado exclusivamente para los campeones de cada país. Ya en la segunda mitad de la década del 60, visto el suceso creciente de la competición en toda Sudamérica, se agregaron los subcampeones. En el caso de Argentina, con dos torneos, se clasificaban 1 y 2 del Nacional, certamen que sumaba a representantes del Interior y cerraba el calendario.
Independiente se consagró campeón del Nacional 1967, con 26 puntos, escoltado por Estudiantes con 24. La particularidad fue que los platenses terminaron invictos, con nueve triunfos (dos unidades valían entonces) y seis empates, uno de ellos sin goles frente al Rojo en cancha rival.
Para Estudiantes esa Copa de 1968 constituyó su debut en el ámbito de la Confederación Sudamericana. Y el adversario del primer partido fue justamente Independiente, en la vieja Doble Visera. Dirigidos por Osvaldo Zubeldía, los visitantes se impusieron 4-2 con goles de Juan Echecopar, Juan Ramón Verón (el padre del actual presidente de la institución) y Felipe Ribaudo (dos). Raúl Bernao y Luis Artime marcaron para el dueño de casa.
Pese a que su estilo era más dialoguista que riguroso, el árbitro Ángel Norberto Coerezza -fallecido en los primeros días de este año- echó a cuatro jugadores, dos por lado: David Acevedo y José Urruzmendi, Marcos Conigliaro y Verón.

Quedó como una anécdota fantástica, propia de aquellas noches coperas, la increíble expulsión de Pepe Urruzmendi, uruguayo de Independiente. Entró en reemplazo de Osvaldo Mura y no habían transcurrido dos minutos desde su ingreso cuando le metió una trompada de nocaut al tucumano Ramón Aguirre Suárez, vehemente zaguero central del Pincha.
Así lo describió Julio César Pasquato, Juvenal, en su crónica de la revista El Gráfico.
“Lo de «Pepe» Urruzmendi fue tan increíble como repulsivo. Entró por Mura (cambio que no entendemos, porque el lastre de Independiente era en ese momento y siguió siéndolo después, su decaído puntero izquierdo Tarabini) y de inmediato, como respondiendo a una consigna, fue a situarse junto a Aguirre Suárez en un visible intento de provocación, verbal e incluso con un solapado puntapié. Llegó a estar en la cancha dos minutos. De esos dos minutos, la pelota estuvo en juego algo más de 20 segundos. Y Urruzmendi NO LA TOCO. . . Se produjo, el incidente Monges-Verón-Mírcoli lo echaron a Verón y el uruguayo debutante entró a bajar estudiantiles a trompadas. Sin razón alguna. Porque se le ocurrió. Le pegó a Aguirre Suárez (alguien que tampoco tiene derecho a quejarse cuando le toca a él…) y cuando se iba expulsado, a Malbernat… Creemos que debe ser record mundial. Un record bastante triste por cierto…”.
La paternidad de Estudiantes en 1968
Hubo tres cruces más en aquella edición de la Libertadores y en los tres ganó Estudiantes: 2-0 como local el 29 de febrero, en la zona que compartieron con los colombianos Deportivo Cali y Millonarios; 2–1 y 1-0 en la segunda etapa, donde también intervino Universitario de Perú.

“El partido clave fue el que ganamos 2-1 en Avellaneda (28 de marzo). Veníamos de perder 1-0 con los peruanos en Lima y ellos de golearlos 3-0, con tres del Pato Pastoriza, pero Independiente contra nosotros salió muy nervioso. Y supimos aprovecharlo para sacar ventaja”, recordaba Zubeldía, diseñador de un equipo que, con una obsesiva búsqueda del resultado que a veces lo impulsaba a despreciar las formas, era castigado sin piedad por la prensa deportiva. La historia, sin embargo, acabó por reivindicarlo.
Ribaudo, delantero surgido de Ferro, volvió a convertir un doblete en el encuentro mencionado por Zubeldía. Sin la trayectoria de otras figuras de ese plantel, como Cacho Malbernat, el Doctor Madero, Carlos Pachamé o el Narigón Bilardo, fue importante en esa primera campaña internacional exitosa.
Estudiantes levantó esa Copa -primera de las cuatro Libertadores que luce en su vitrina- luego de vencer al ya poderoso Palmeiras en una final que tuvo tres episodios: 2-1 en La Plata, 1-3 en San Pablo y 2-0 en el Estadio Centenario de Montevideo. En la llave de semi, también en tres partidos, había eliminado a Racing, campeón del año anterior.







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