El día que cambió para siempre la historia de Boca y se convirtió en un equipo copero
Se cumple un aniversario de uno de los puntos de inflexión más importantes de la vida del Xeneize: el debut del equipo de Juan Carlos Lorenzo y la presentación del Loco Gatti. Qué pasó aquel 15 de enero de 1976.

El Ruso Ribolzi, el Chapa Suñé, Pancho Sá, el Loco Gatti, Toti Veglio y Ernesto Mastrángelo con una réplica de la Copa Libertadores.
Medio siglo atrás empezaba uno de los ciclos dorados de la historia de Boca Juniors. Los nombres perduran en la memoria agradecida de los hinchas que disfrutaron de esa etapa. El miércoles 14 de enero es la efemérides del primer partido: una victoria por 3-1 en un amistoso frente a Rivadavia de Necochea, la ciudad elegida por el director técnico Juan Carlos Lorenzo para llevar adelante una exigente pretemporada con el preparador físico Jorge Castelli.
La noche del estreno incluyó la presentación de Hugo Orlando Gatti en el arco y de Ernesto Enrique Mastrángelo en el extremo derecho del ataque. No había aún copas Libertadores ni Intercontinentales en las vitrinas de Brandsen 805 ni estatuas para homenajear a algunos de los varios responsables de traerlas, entre ellos los citados en estos párrafos.

La formación del debut, con los cambios entre paréntesis: Gatti; Pernía, Mouzo, Armando Ovide (José Luis Tesare), Tarantini; Benítez, Marcelo Trobbiani; Abel Alves (Hugo Lacava Schell); Mastrángelo (Rubén Favret), Hugo Paulino Sánchez y Alfredo Letanú. Marcaron Sánchez, Letanú y el uruguayo Lacava Schell. El gol de los locales fue de Guillermo Trama, luego campeón con Estudiantes.
Tres años de fútbol lindo sin títulos para Boca Juniors
Dirigido por Rogelio Antonio Domínguez, con un espíritu ofensivo alimentado por volantes y delanteros de calidad, Boca logró inolvidables goleadas entre 1973 y 1975, pero no pudo coronar en ninguno de los seis torneos. Chacarita fue el primero en padecer a ese equipo: 6-0 en la Bombonera. Luego se sucedieron un 6-1 a Newell’s Old Boys, un 4-1 al Huracán del Flaco Menotti, un 5-2 a River y un 7-1 a All Boys.
Boca alcanzó su pico de rendimiento en el arranque del Metropolitano de 1974, cuando hilvanó un 5-2 a River, con cuatro gritos del debutante Carlos María García Cambón; un 7-1 a Argentinos y un histórico 6-0 a San Lorenzo en el Viejo Gasómetro de Avenida La Plata. Contra rivales del interior no tuvo piedad: 9-0 a Puerto Comercial de Bahía Blanca y 7-0 a Sportivo Desamparados de San Juan.
Sin embargo, como se dijo, no hubo vuelta olímpica y esa frustración llevó al presidente Alberto J. Armando a tomar una decisión.
Cambio de timón y de formas
Juan Carlos Lorenzo llegó, impuso una mayor disciplina, priorizó el sistema defensivo y, con varios de los mismos jugadores del período anterior, Boca conquistó dos certámenes locales en 1976, dos Libertadores y una Intercontinental. Gatti y Francisco Pedro Manuel Sá le dieron seguridad a la línea de fondo, donde continuaron Vicente Pernía, Roberto Mouzo y Alberto Tarantini.
En el medio fue clave la vuelta de Rubén José Suñé, lateral en sus orígenes y luego un 5 clásico. Se había ido mal del club tres años antes y Lorenzo debió recurrir a su capacidad discursiva para convencer a Armando de que autorizara el regreso del Chapa, que fue patrón, capitán y autor del 1-0 en la final del Nacional con River.

Siguió el Chino Benítez, por su ida y vuelta más el remate de media distancia. Se sumaron el Ruso Ribolzi y, ya en el segundo semestre, Marito Zanabria. Adelante, además, de Mastrángelo se produjo la incorporación de Toti Veglio, un 9 fino, con recursos para elaborar y definir. Continuó el mendocino Darío Luis Felman, máximo anotador del Metropolitano con 11 conquistas.
Comienzo titubeante y cierre demoledor
El Metro de 1976 incluyó una fase clasificatoria en la que Boca estuvo irregular: nueve triunfos, siete empates y seis derrotas, algunas impensadas como un 1-3 ante San Telmo. En la instancia decisiva, que reunió a los seis primeros de cada zona, terminó con récord 8-3-0.
El partido clave fue ante Huracán: 1-0 en una embarrada cancha de River, con un tremendo zapatazo de Jorge José Benítez. Iban apenas 20 minutos, pero cuando el equipo de Lorenzo se ponía en ventaja era muy difícil que perdiera. Su gente lo sabía y lo disfrutaba.







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