El mítico Jardín Japonés de Escobar se consolida como una económica opción para disfrutar del verano
El emblemático parque de la calle Alberdi es un espacio mítico y una opción accesible para disfrutar de paisajismo, tranquilidad y naturaleza en pleno entorno urbano.

El mítico Jardín japonés de Escobar. Foto: El Día.
El emblemático Jardín Japonés de Escobar resulta un atractivo para visitantes locales y foráneos a la ciudad, ya que es una sólida y económica opción para quienes buscan relajar y pasar horas al aire libre durante los días de verano.
Combina armonía y naturaleza, y se confirma como una alternativa accesible para vecinos, familias y turistas que buscan un respiro natural en pleno entorno urbano. Está ubicado en la intersección de las calles Alberdi y Spadaccini.
El diario El Día de Escobar realizó un informe sobre este mítico parque de esa ciudad, en el que indica que está «inspirado en la estética y la filosofía de la cultura japonesa» y tiene una superficie de 2.500 metros cuadrados.

Ofrece «un recorrido que combina paisajismo oriental, tranquilidad y contacto directo con la cultura japonesa», ahondan. Además, detalla que «su lago con peces de colores, cascadas, puentes, farolas de piedra y frondosa vegetación lo convierten en un punto de visita obligado durante el receso estival».
Jardín Japonés de Escobar: precios y alternativas
Al día de hoy, la entrada general para mayores de 18 años tiene un valor de $2.700, mientras que los menores de entre 5 y 17 años abonan $2.000. Ingresan sin cargo menores de 5 años, jubilados y personas con discapacidad. Los horarios son de martes a domingos de 10 a 18 horas.
«Para visitarlo no se requiere inscripción previa: las entradas se adquieren el mismo día en la boletería del lugar. Los medios de pago habilitados son efectivo, tarjetas y código QR», indica el medio local.
Se informó también que mensualmente se realizan visitas guiadas que proponen conocer y descubrir todas las curiosidades de este atractivo espacio. Las personas interesadas deben inscribirse por correo electrónico (turismo@escobar.gob.ar) o a través del teléfono celular por WhatsApp (+54 911 3536 6096).
«El Jardín Japonés es un lugar que invita a recorrer sin apuro, descansar bajo la sombra de sus árboles, sacar fotografías, compartir un mate o simplemente desconectarse del ritmo cotidiano, consolidándose como un buen plan para disfrutar del verano en Escobar«, aseguran en El Día.
La historia de Yasuo Inomata y su creación
Yasuo Inomata dejó su país y en 1966 llegó a la Argentina. El paisajista diseñó el Jardín Japonés de Escobar y el de Palermo.
En un principio quiso establecerse en Estados Unidos, pero cuando paró en Argentina conoció a la comunidad japonesa de Escobar y, poco a poco, se fue haciendo un nombre en el país a la par que fue cultivando su propia familia y amistades.
Inomata diseñó primero el Jardín Japonés de Escobar, en 1969 (se inauguró el 4 de octubre de ese año), que a su vez fue el primero en Argentina. Ese trabajo llamó la atención de la Asociación Japonesa Argentina, que lo contrató para rediseñar el Jardín Japonés de Palermo.

La colectividad de ese país asiático quiso hacerle un regalo al partido de Escobar por la cálida acogida recibida durante la masiva inmigración ocurrida cuatro décadas atrás. En esa época la Intendencia estaba a cargo del ingeniero Alberto Ferrari Marín.
Es el único jardín japonés de la provincia de Buenos Aires, con un espacio zen de meditación y profundo contacto con la naturaleza. El estilo es llamado Ikeniwa, que quiere decir “lago y piedra”. En escala reducida, representa a todos los componentes de la naturaleza. Además de esos dos elementos, también tiene vegetación y peces.
Con el paso de los años, Inomata fue contratado para proyectos de distinta índole: desde la trasplantación exitosa de 1.100 árboles durante la ampliación de la Avenida General Paz entre 1994 y 1998, hasta tareas importantes de decoración dentro de la Fiesta de la Flor de Escobar, en Temaikèn, y en el jardín de una estancia de la tradicional familia Zavalía de 25 de Mayo.

Las piedras del Jardín de Escobar fueron traídas del río Anisacate de Córdoba, en La Bolsa, y transportadas a Escobar en ferrocarril y camiones. De picar y tallar los bloques de granito que se ven en el lago se encargaron los presos de la cárcel de Sierra Chica. Los peces koi fueron donados por un senador japonés y enviados al país en avión, en tubos de polietileno con oxígeno.







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