El noble gesto de Touba Niang, el boxeador senegalés y ex mantero de Quilmes: pidió ayuda por un rival al que le rompió la mandíbula
Fue en la velada del sábado 27 contra Agustín Chávez, donde ganó por nocaut en el cuarto round. Comenzó como vendedor ambulante en Quilmes y hoy es figura del boxeo. Tiene un emprendimiento.

Touba Niang, de manereo de Quilmes a figura del boxeo. Foto: IG @bamba_de_ojos_claros
De corazón noble, el senegalés Touba Niang, quien es mantero de Quilmes vendiendo anteojos y se convirtió en figura del boxeo nacional, armó una colecta para pagarle la operación de mandíbula a Agustín David Chávez, quien él mismo le romió la mandíbula en una pelea el sábado 27.
En su cuenta de Instagram @bamba_de_ojos_claros grabó un video en el que pidió disculpas a Chávez por el suceso, y mostró el alias (ACHAVEZ3353.NX.ARS) de este para que le depositen dinero para la operación y los gastos de recuperación.
El sábado 27 se enfrentaron en una velada por la Federación Argentina de Box (FAB) que ganó por nocaut tras romperle la mandíbula en el cuarto round. El cuerpo médico intervino y se aseguró de que Chávez abandone la pelea, priorizando la salud del boxeador santiagueño. Ahora, en el video de sus redes sociales le pidió a la «familia» del boxeo, que aporten para la ayuda de su rival.
«Fue un descenlace que nadie quiere»
«Bamba«, como se hace llamar, le puso la cara al pedido y se grabó en Instagram, donde fue replicado muchísimas veces con el pedido de ayuda. «Hola famiia del boxeo, acá les habla Bamba, con todo el afecto y camaradería del mundo. El sábado tuvimos un duro combate con mi rival, Agustín Chávez, que salió lesionado de la mandíbula», arrancó.
Y siguió: «Ahora se está por operar. Fue un descenlace que nadie quiere. Esto es un deporte pero después somos todos hermanos y amigos. Queríamos pedirles a cada uno de ustedes lo que puedan.El alias va directo en la cuenta de él para que pueda sostener sus gastos hasta que se recupere».
Y terminó el pedido: «Desde ya, muchas gracias y un abrazo grande para él y todo su equipo. Les pido mil disculpas por lo que pasó. Todos queremos ganar, pero no de esta manera«.
La dura historia de Touba Niang
El joven de 24 años tiene 33 hermanos, nació en Watef, un pequeño pueblo a poco más de 100 kilometros de Dakar y llegó a la Argentina en 2016, luego de una dura travesía. Aunque el primer tiempo no la tuvo fácil, se enamoró del país. Y luego de comenzar como mantero en Quilmes, vendiendo anteojos, se convirtió en una figura del boxeo.
Se animó hace una década a cruzar el Atlántico, en una aventura que le llevó meses. “Hay mucha gente que siempre está ahí, me sigue, me apoya, me desea el bien y quiere que llegue a lo más alto, y eso me motiva. Tengo muchas ganas de triunfar y de cambiar mi vida y la de los míos. Ese es mi objetivo. Vengo de abajo, sé que cuesta, pero no es imposible”, dijo antes de la pelea anterior contra el rosarino Sergio Donaire en el Casino de Buenos Aires.
Niang boxea desde hace cuatro años, debutó como profesional hace menos de un año, y reparte su tiempo entre el deporte y la venta de indumentaria. Luego de regularizar su situación migratoria pudo consolidar su proyecto comercial de venta de indumentaria, y ahora Anti Dólar tiene un local en la Galería Colón de Quilmes.

No le fue fácil la adaptación, pero luego de casi una década en Argentina, valora la experiencia. «Acá encontré a personas muy buenas, que me ayudaron muchísimo, me dieron una mano para todo. Hasta el último día de mi vida voy a estar agradecido. Me siento como en mi país”, declaró.
Niang llegó a Buenos Aires cuando tenía solo 15 años: “Yo estaba ansioso, quería salir y conocer las calles, pero no paraba de llover. Al otro día, una persona que llevaba tiempo acá me acompañó a Once y compramos cosas para vender”.
Así surgió su primer trabajo en Argentina: “Con 1.000 pesos, compré lentes. Y empecé a vender en la peatonal de Quilmes. Esta persona me anotó los precios, yo solo sabía decir ‘hola’ y los precios de los lentes”.
Su adaptación no fue sencilla. Debió soportar situaciones de hostigamiento policial por su labor como vendedor callejero (“varias veces me secuestraron mercadería y me llevaron preso un par de días”, contó) y experimentó situaciones de discriminación, aunque remarca que eso nunca lo afectó: “No me molesta que me digan ‘negro’. Soy negro y estoy orgulloso de serlo”.
En cuanto al boxeo, su acercamiento al deporte fue en 2021: “En Senegal nunca lo había practicado. Sólo un poco de lucha libre. Pero cuando pude acomodarme un poco acá y empezar a pagar el alquiler, a comer y que me sobraran unos pesos, fui a probar y enseguida me enamoré. Dije: “Esto es lo mío”. Y no paré nunca”.







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