De convento abandonado durante años, a hotel boutique: así es la increíble perla turística del Delta de Tigre
Originariamente Convento San Francisco, hoy es conocido como Complejo Senador Dupont. Se encuentra a sólo 10 minutos de la estación fluvial de Tigre y combina patrimonio histórico con naturaleza.

En 2003 el convento fue adquirido por privados que impulsaron la restauración.
La mayoría desconoce una de las historias más particulares del Delta de Tigre. Allí, en una isla de más de 40 hectáreas, existe un convento que estuvo abandonado durante décadas, hasta que fue recuperado y transformado en un hotel boutique de lujo.
Esta perla turística que combina patrimonio, naturaleza y un sitio hermoso e ideal para el descanso se encuentra situada a pocos minutos en lancha del puerto de Tigre, sobre el arroyo Gallo Fiambre s/n, a unos 200 metros del río Carapachay.

Originariamente Convento San Francisco, hoy es conocido como Complejo Senador Dupont. Y su historia se remonta a fines del siglo XIX, cuando el Delta vivía su época de esplendor como polo frutícola que abastecía a Buenos Aires.
Cómo pasó de convento a hotel boutique
En 1895, la Orden de los Franciscanos decidió instalarse en una isla para acercarse a la comunidad isleña. La construcción comenzó en 1900 y estuvo a cargo del reconocido arquitecto italiano Virgilio Cestari, autor también de otras obras emblemáticas de la ciudad. El edificio, de tres pisos, base de piedra y estructura palafítica, contaba con una capilla -que aún se conserva- y amplios salones.

Pero el convento fue mucho más que un espacio religioso. Allí funcionó una escuela primaria mixta, algo poco habitual para la época, además de talleres de oficios, huerta y actividades comunitarias que lo convirtieron en un verdadero centro social del Delta.
A pocos metros del convento, sobre el mismo arroyo, funcionaba la fábrica de Sidra La Real, que elaboraba sidra con manzanas cultivadas en las islas. La fruta llegaba directamente por agua y se procesaba allí mismo, en un circuito productivo eficiente y típicamente isleño.
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Ese equilibrio se rompió en 1946, cuando una gran creciente -una de las más recordadas- cubrió los techos durante casi diez días. Se perdieron cosechas, la fruta se pudrió y la economía local colapsó. La fábrica cerró, los franciscanos se retiraron y el convento quedó expuesto al deterioro, las mareas y el abandono.
Durante décadas el edificio permaneció en ruinas, hasta que en 2003 comenzó una nueva etapa. El lugar fue adquirido por privados que impulsaron su restauración, respetando la esencia franciscana y recuperando elementos originales.
Así nació el Complejo Senador Dupont, un hotel boutique que conserva la mística del antiguo convento y la combina con propuestas turísticas y culturales. Hoy es posible alojarse en antiguas salas reconvertidas en habitaciones, todas con vistas al río o a los jardines.
Las actividades que ofrece la perla del Delta de Tigre
Más allá de toda su belleza, sin dudas uno de los espacios más impactantes es la capilla original, que logró sobrevivir al abandono. Su piso calcáreo, el altar de roble macizo y el techo a dos aguas crean una atmósfera silenciosa y única, que hoy se utiliza tanto para ceremonias y casamientos como para visitas contemplativas.

Por otra parte, el complejo ofrece experiencias tanto para huéspedes como para visitantes que se acercan a pasar el día. Algunas de ellas son las siguientes:
- Caminatas guiadas y senderismo por la isla.
- Paseos en kayak y canotaje por los canales.
- Piscina al aire libre.
- Pesca desde el muelle.
- Música en vivo, shows nocturnos y ciclos culturales.
- Restaurante de cocina casera (abierto los fines de semana).
Y lo mejor es que todo queda a sólo 10 minutos de la estación fluvial de Tigre, por lo cual se llega muy fácil. Aunque una vez allí todo es un verdadero mundo aparte.







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