Pilar: cerró una empresa por la caída de ventas y 80 trabajadores mantienen la expectativa de una reapertura
Se trata de la firma GEPSA, dedicada a la elaboración de alimentos para animales. Hubo manifestación de trabajadores en la planta de la ruta 34, a la salida de Pilar.

Trabajadores despedidos de GEPSA se manifestaron en la planta de Pilar. Foto: Pilar de Todos
Luego de varios días de conflicto y negociaciones con el gremio, la empresa GEPSA de Pilar inició el proceso de cierre de su planta, y dejó a 80 trabajadores en la calle.
La compañía, dedicada a la elaboración de alimentos para animales, alegó la imposibilidad de continuar con la producción ante la caída de ventas, y la decisión de cierre quedó asentada en un acta oficial del Ministerio de Trabajo. Pese a ello, según indicó el medio online Pilar de Todos, «los trabajadores mantienen la expectativa de una eventual reapertura«.

El acta oficial de audiencia fue realizada el 29 de diciembre de 2025 ante la Delegación Regional del Ministerio de Trabajo. De acuerdo al documento que recopiló ese medio local, la firma informó que «pese a distintas gestiones realizadas no (se) ha podido resolver los problemas económicos que hacen imposible la continuidad productiva».
Además, indicó que no se pudo localizar «un comprador para la planta». Por ese motivo, comunicó que decidió «iniciar los trámites necesarios a fin del cierre del establecimiento fabril», comprometiéndose a cumplir con el pago del Sueldo Anual Complementario (SAC) y otros haberes devengados.
En la página Web de GEPSA, se define una «trayectoria sostenida durante +20 años«, con «excelencia en nuestros productos, innovación permanente y calidad de servicio». Destaca la experiencia «con la más alta tecnología y los más nobles ingredientes en el desarrollo, producción y comercialización de nuestros productos, que cuidan la nutrición y salud de los animales».
Además, indica que la empresa utiliza «los más avanzados conocimientos en nutrición animal para la selección y valoración nutricional de los ingredientes y recursos disponibles para la generación de soluciones nutricionales». En cuanto a su misión, desarrolla: «Implementamos soluciones de innovación que nos permitan una óptima performance de los animales de producción y que mejoren la calidad de vida de los animales domésticos«.
Un conflicto que empezó hace meses
Tal como se informó, el conflicto se arrastra desde octubre, cuando la emprea planteó por primera vez un escenario de crisis vinculado a «una caída del 30% en las ventas«. En ese contexto, se avanzó en un acuerdo con el gremio, que incluyó reducciones salariales y de jornada laboral con el objetivo de evitar despidos y sostener los puestos de trabajo.
Sin embargo, con el correr de las semanas «comenzaron a registrarse demoras en los pagos, incumplimientos parciales y, finalmente, la decisión empresarial de licenciar a todo el personal, enviándolo de vacaciones durante enero, aunque sin abonar esas vacaciones», escribieron.

Tras el acta del 29 de diciembre, la empresa manifestó que el cierre de la planta era la «única solución posible», postura que fue rechazada de manera categórica por el sindicato de Molineros. Este último reclamó la continuidad de la actividad y dejó asentada la reserva de acciones legales y gremiales.
Esta semana, los trabajadores se manifestaron en la puerta de la planta, ubicada en el comienzo de la ruta 34 a la salida del centro de Pilar. Según relataron al medio de Pilar, no recibieron aún telegramas de despido y «algunos mantienen la expectativa de que la planta pueda reabrir en febrero».
Juan Peralta, uno de esos trabajadores, explicó a la Web que entre sus compañeros «existe la convicción de que el cierre podría estar vinculado a un intento de restructuración del plantel». «Nosotros creemos que la empresa quiere desprenderse del personal con antigüedad», señaló a Pilar de Todos.
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Es esto último lo que alimenta la sospecha de los trabajadores de que la empresa podría buscar retomar la actividad con personal nuevo, sin antigüedad y bajo condiciones laborales más favorables para la patronal.
Lo cierto es que, más allá de las expectativas y suposiciones de los trabajadores, el acta oficial da cuenta del inicio del proceso de cierre de la planta, sin mencionar suspensiones temporales ni reapertura posterior.







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