Un ex jugador de Boca, en la mira del caso de las gitanas que estafaron a una peluquera y la llevaron al suicidio
María Silvia Mitrovich, acusada por una estafa millonaria que derivó en la muerte de Merlín Díaz, huyó del el escondite una hora antes de que llegara la policía. La vivienda pertenece a un ex xeneize de los años 90.

Un ex jugador de Boca, en la mira del caso de las gitanas que estafaron a una peluquera y la llevaron al suicidio
La Justicia sufrió un duro revés en la persecución de una peligrosa red de gitanas estafadoras vinculada a la muerte de Merlín Díaz, una peluquera de Ingeniero Budge. Y que ahora suma a un ex jugador de Boca de los años ’90 en sus fojas.
En un operativo que prometía ser definitivo, la Policía Bonaerense irrumpió en una finca del partido de Morón, ubicada en la intersección de Cevallos y La Cautiva, en pleno corazón de Castelar. Sin embargo, la sorpresa de los efectivos fue total al descubrir que la principal imputada, María Silvia Mitrovich, ya no estaba allí. Los investigadores confirmaron con indignación que la mujer logró salir del domicilio apenas una hora antes de que las sirenas comenzaran a sonar en el barrio, lo que instaló la firme sospecha de una filtración de información interna que le habría servido de advertencia.
El caso tomó un tinte mediático al confirmarse quién es el dueño del lugar que funcionaba como refugio: se trata de una vivienda de Favio César el “Gitano” Márquez, el hijastro de la acusada, recordado por su paso por el plantel profesional de Boca Juniors entre los años 90. Este vínculo con el exjugador xeneize añade una nueva arista al expediente, mientras los sabuesos judiciales intentan descifrar la red de contactos que protege a Mitrovich.

La mujer es intensamente buscada desde el pasado 20 de enero y su capacidad para anticiparse a los movimientos policiales sugiere que cuenta con una logística de protección mucho más sofisticada de lo que se preveía inicialmente.
Dentro de la misma trama criminal, el radar policial sigue encendido para dar con el paradero de otras dos implicadas: Marta Noemí Mitrovich y Nancy Marina Yovanovich. Ambas mujeres permanecen en la clandestinidad, mientras que una cuarta sospechosa decidió presentarse ante la fiscalía para ponerse a derecho, aprovechando que ya contaba con un beneficio de eximición de prisión.
Para los fiscales, esta nueva huida de María Silvia refuerza la teoría de que la banda no solo contaba con astucia para realizar estafas millonarias, sino que también posee terminales que le informan en tiempo real sobre los allanamientos y procedimientos de la fuerza.
Actualmente, las tareas de inteligencia se centran en el análisis de las cámaras de seguridad municipales de Morón y en el rastreo de las celdas de telefonía móvil activas en la zona de Castelar durante la mañana del operativo. La urgencia por capturar a las hermanas Mitrovich y a Yovanovich es total, dado que el caso no solo implica un perjuicio económico inmenso, sino que acarrea el desenlace fatal de una comerciante de Lomas.
Mientras la policía procesa las pruebas recogidas en la casa del exjugador de Boca, la familia de la víctima aguarda que esta cadena de «casualidades» y fugas se corte de una vez para que los responsables finalmente enfrenten a la justicia.
La tragedia de Merlín Díaz, las gitanas y el ex Boca
La tragedia que originó esta causa se inició el 15 de enero, cuando las mujeres ingresaron a la peluquería de Díaz, situada en la esquina de San Juan y Olimpo. Allí, mediante una estudiada manipulación psicológica, “entablaron una relación de confianza con la víctima y le dijeron que tenía un trabajo malicioso hecho en su contra, por el cual el comercio nunca iba a prosperar.

Coordinaron varios encuentros para despojarla de esa maldición. Fueron a la peluquería «al menos dos días más», precisaron fuentes de la investigación. A pesar de que el marido de Merlín le pidió que no les creyera, la mujer continuó el contacto en secreto, asustada por la supuesta maldición que pesaba sobre su emprendimiento. Finalmente, el 20 de enero, entregó los ahorros familiares con la promesa de que se los devolverían tras el «trabajo» místico.
El desenlace fue desgarrador. Al notar que las mujeres no respondían y que se habían esfumado con el dinero, Merlín entró en un estado de desesperación absoluta. «Pasaban las horas y no respondían los mensajes que les enviaba. La víctima empezó a percatarse de que había sido estafada. Los mensajes suplicando que devolvieran el dinero no cesaban, hasta que en un momento les advirtió que si no se los devolvían se tomaría una botella de ácido muriático. La gitana con la que chateaba leía los mensajes y no le contestaba», relató uno de los investigadores.
Ese mismo día, la peluquera bebió el ácido y murió poco después en el hospital, no sin antes confesarle la estafa a su pareja y dejar cartas que incriminaban a las tres mujeres. «Amor, adiós, te amo. Perdón, amor, te mentí. Espero me perdones. Solo te pido que me quemes, no me hagas nada», redactó para su esposo.

También dejó un mensaje para su madre y hermanos: «Adiós mamita, no se preocupen por mí, estaré mejor. Perdónenme por todo. Adiós hermanos, los amo a todos», expresó en el escrito que hoy forma parte de la causa judicial. En la carta, la víctima no solo se despidió, sino que denunció directamente a quienes la llevaron al límite: «Los gitanos son los culpables, me robaron toda mi vida, me robaron toda mi plata», sentenció.
Hoy, con una de ellas beneficiada por la eximición de prisión, la familia de la víctima aguarda que la UFI 19 de Lomas de Zamora y el fiscal Ignacio Torrigino logren dar con el paradero de las acusadas antes de que logren evadir definitivamente la acción de la justicia.







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