20 de Enero de 2022

La increíble vida de Jim Lopes: se fugó a Brasil, nunca jugó al fútbol y como DT subió con Los Andes

Buenos Aires. Deportes
·
9 de enero de 2022

Comenzó como boxeador. Sin haber sido futbolista profesional, este porteño llegó a dirigir a la Selección, además de clubes importantes del continente. En Lomas de Zamora lo recuerdan por el equipo que ascendió a Primera en 1967.

La historia de Jim Lopes es una de esas epopeyas diferentes. Para empezar, porque su nombre era distinto… Nacido en Parque Patricios con «Alejandro Galán» en su Documento Nacional de Identidad, partió a San Pablo, probó suerte en el boxeo, se interesó por el fútbol, dirigió a grandes clubes de Brasil y de Argentina, llegó a la Selección albiceleste y hasta fue parte de un increíble ascenso de Los Andes. Una vida realmente de película.

De Alejandro Galán a Jim Lopes

El Parque Patricios de principios del siglo XX era un barrio de guapos, tahúres y malandras, como reza algún tango. Barriada picante, Alejandro Galán rápidamente tuvo un encontronazo particular: se peleó para siempre con su padre y, a los 18 años, decidió cambiarse el nombre y viajar a San Pablo para que no pudieran rastrearlo. En tierras paulistas, ya como Jim Lopes, siguió con su primera pasión, aquella que había aprendido en los gimnasios de Boedo: el boxeo.

Sin embargo, la política le cortó el sueño: el gobierno de Getulio Vargas prohibió el pugilismo como actividad, en medio de una intención de darle más preponderancia al Capoeira, ese baile acrobático que los vecinos adoptaron como otra marca nacional.

Lopes retratado por el San Pablo, donde también es ídolo.

Sin su principal saber y ya con otro nombre, Jim Lopes empezó a buscar nuevos caminos: sirvió como empleado en varias tiendas de indumentarias (zapatería, sombreros, camisas) al mismo tiempo que estudió la carrera de profesor de Educación Física. Fue de esa manera, por la vía académica, que se dio su acercamiento al fútbol.

Empezó como preparador físico en clubes menores de San Pablo. Continuó formándose y logró el título de director técnico, por lo que comenzó a ejercer la mayor responsabilidad en los planteles donde le tocaba trabajar. En 1950 pegó el gran salto: fue designado como el entrenador principal del Palmeiras, uno de los gigantes de la zona. Tras una experiencia en San Pablo, otra institución muy importante, y en Ponte Preta, decidió volver a Argentina. Lo esperaban dos grandes…

El retorno de Jim Lopes al país: el hito en Los Andes

Tras haber ganado cuatro torneos regionales en Brasil, Jim Lopes volvió a su tierra de origen por la puerta grande: Independiente contrató sus servicios en 1958. Estuvo dos años en el Rojo y luego pasó 1960 en otros dos colosos del continente: River primero y Corinthians después.

En 1962 le llegó una chance increíble: con una Selección en transición tras el desastre del Mundial de Suecia, Jim fue escogido para comandar a Argentina en la Copa Carlos Dittborn, un torneo amistoso realizado en Chile. Tras un empate y una victoria ante la selección trasandina, el equipo de Lopes se coronó campeón antes del Mundial que se realizaría el mismo año.

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El periplo de Jim Lopes por el país continuó en varios equipos de Primera: Rosario Central, Gimnasia y Esgrima La Plata, Colón, Vélez y Newell’s. Una mención especial requiere su ciclo en Los Andes, con el cual logró el ascenso de la Primera B a la élite del fútbol nacional.

Jim Lopes llegó a dirigir a la Selección Argentina.

Los de Lomas de Zamora obtuvieron una plaza en la última fecha para disputar el Reclasificatorio de 1967, una especie de Promoción ampliada entre diez equipos, con cruces de ida y vuelta, que otorgaba seis lugares en la máxima categoría. Sí, así de complicados eran los fixtures de la época. Los Andes se ubicó cuarto y ascendió, con gran protagonismo de su histórico arquero Ciro Luis Rodolfo Barbosa, el media punta Abel Da Gracca -un apellido con tres generaciones en el club- y el delantero Aldo Rubén Zárate.

En aquel mismo año, Lopes tuvo su segundo ciclo en la Selección Argentina: dirigió al equipo que terminó como subcampeón del Sudamericano de 1967, por detrás del local Uruguay, y con el histórico Luis Artime como goleador del certamen con 11 tantos.

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Cerró su carrera dirigiendo en Portugal, al Olhanense por dos temporadas, y a Juventus de San Pablo en 1976. Tres años después, ya retirado, falleció en la ciudad paulista que supo cobijarlo y ponerlo en el camino del fútbol.

Dirigió a tres grandes de Brasil: San Pablo, Palmeiras y Corinthians. Hizo lo propio con dos de Argentina, River e Independiente. Llegó hasta la Selección Nacional. Condujo equipos fuertes del Interior como los rosarinos, Colón y Gimnasia… Y fue el ideólogo de un Los Andes que en 1968 cumplió su mejor campaña en Primera. Con 67 años, Alejandro Galán descansó en paz con su carrera y con su Jim Lopes como nombre ilustre.

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