La historia de la hincha de River más famosa: la tragedia que le cambió la vida para siempre
Nació en España como Haydée Luján Martínez pero el país la conoció como La Gorda Matosas. Fue un emblema folclórico del Millonario durante años. Vivía de vender billetes de lotería en la AFA.

Haydée Luján Martínez, más conocida en el mundo del fútbol como La Gorda Matosas.
“Dale limosna, mujer / que no hay en la vida nada / como la pena de ser / ciego en Granada”, reza una copla muy popular. En la bellísima ciudad española de Granada, municipio de la comunidad autónoma de Andalucía, nació en un día no precisado de 1933 una niña bautizada como Haydée Luján Martínez. En la ciudad de La Plata, donde falleció hace 30 años, y en todo el territorio argentino se la conoció como La Gorda Matosas, hincha número 1 de River Plate.
Una mujer golpeada desde chica
Haydeé vino con sus padres a nuestro país antes de cumplir un año y a los 5 quedó huérfana, como consecuencia de un accidente automovilístico en el que murieron sus progenitores. Fue criada por un tío, hermano de su papá y muy fanático de River que le inculcó desde pequeña el amor por los colores rojo y blanco.
Durante la década del 50, tiempo de gloria para los Millonarios, Haydée empezó a ir sola a la cancha, pese a que el fútbol por entonces era un patrimonio casi exclusivo de los hombres. Las mujeres no lo jugaban, menos lo dirigían o arbitraban, y era infrecuente ver a una de ellas parada en medio de las tribunas, la mayoría de tablones.

Ya en los 60, años de sequía campeona para La Banda, su presencia se había vuelto común no solo en el Monumental, sino también en los pasillos de la Asociación del Fútbol Argentino. Allí concurría con propósitos comerciales: les vendía billetes de lotería a quienes transitaban por la sede de calle Viamonte. Dirigentes, técnicos, árbitros, jugadores y hasta periodistas formaban parte de su clientela.
River y La Gorda Matosas: el origen de un peculiar apodo
Al comienzo de 1964, con Boca e Independiente como los equipos más fuertes del país, River realizó una inversión grande en el mercado de pases y trajo desde Uruguay a Roberto Matosas, un polifuncional de 24 años y muy buena técnica que se destacaba en el poderoso Peñarol de aquellos tiempos.
Cuenta la leyenda que en la cuarta fecha, tras una derrota 2-0 en Villa Crespo frente a Atlanta por la tercera fecha del torneo de Primera, Matosas le regaló su camiseta número 6 a Haydée, como testimonio de agradecimiento a una hinchada que, pese a la derrota, había alentado fervorosamente al equipo.
Fue un gesto poco habitual, anterior a la entrega prebendaria y mensualizada de ropa oficial a los dueños del paraavalanchas. Desde esa tarde, domingo 10 de mayo de 1964, Haydée pasó a ser La Gorda Matosas, un sobrenombre que lució con orgullo hasta el último de sus días.
En gran medida por su devoción riverplatense y en parte también para fortalecer un personaje que ella misma había creado, Haydée proclamaba a los cuatro vientos su desprecio por Boca. Afirmaba llevar una muda de ropa extra a la Bombonera, para cambiarse cuando salía de ese lugar, y decía sentir un profundo rechazo por cualquier futbolista identificado con la azul y oro. Ni siquiera Diego Armando Maradona se salvó de su furia antiboquense.

Una vida demasiado agitada, la condición de fumadora empedernida y un manifiesto descuido por su salud la volvieron un paciente de riesgo. Cada visita al doctor concluía con los mismos consejos médicos: cuídese, vaya menos a la cancha, no se haga tanta mala sangre cada vez que pierde River…
La Gorda Matosas no escuchó ninguna de esas advertencias. Su corazón siguió latiendo fuerte por la Banda hasta el 4 de julio de 1996. Murió sin dejar herencia y con un único amor al que le fue fiel hasta su último suspiro:. “River es mi amigo, mi novio y mi amante”.







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