Así está hoy Andrés Silvera, el goleador de perfil bajo que trabaja en su pueblo como ayudante de campo
Fue campeón en Independiente y en San Lorenzo, triunfo en el fútbol mexicano y después del retiro como futbolista profesional empezó un camino silencioso como DT. El Cuqui cumple 49 años.

Andrés Silvera y su gesto en cada gol, con la lengua afuera.
Alejado de los primeros planos, que supo ocupar en el apogeo de su carrera, Andrés Silvera cumple 49 años este sábado y los celebra en Comodoro Rivadavia, su pueblo de origen, el punto de partida de una carrera que lo llevó a destacarse en clubes importantes de nuestro país, a convertir más de 100 goles en Primera División y a ser figura en México. Campeón con Independiente y San Lorenzo, Cuqui cumple el rol de asistente técnico de su amigo y paisano Nicolás Segura en el equipo de la Comisión de Actividades Infantiles, que compite con buen suceso en los torneos regionales.
Andrés Silvera, un 9 fino y certero en el área
“Reconozco todo lo que ha hecho Martín Palermo, pero me identifico más con el estilo de Enzo Francescoli. De los extranjeros el que más me gusta es Thierry Henry”, declaraba Silvera cuando se le pedía que nombrara a los referentes en su posición de delantero central. Su estilo se asemejaba más al del Príncipe que al del Titán.
La trayectoria de Néstor Andrés Silvera empezó en el Huracán patagónico y tuvo un despegue en la CAI que le permitió llegar al Huracán de Parque de los Patricios. En Unión, su siguiente destino, se empezó a hacer conocido para el ambiente futbolero, especialmente luego de que en una inspirada noche del verano 2001 convirtiera un doblete ante el Boca campeón del mundo en la Bombonera.

“Nery Pumpido (entrenador de los santafesinos en aquel momento) fue uno de los directores técnicos que más me ayudaron”, recuerda Silvera. También destaca a otro DT con glorioso pasado de Selección, Américo Rubén Gallego, quien fue decisivo para que se incorporara a Independiente.
Con los de Avellaneda se consagró campeón en el Apertura 2002, un torneo que el Rojo dominó con holgura al comienzo y terminó llevándose con mucho de sufrimiento, cabezazo de Lucas Pusineri mediante, tras la remontada del Boca dirigido por el Maestro Oscar Tabárez.
Estadía en México y regreso al país del Cuqui Silvera
Silvera aceptó una oferta de Tigres, a cuyo mando estaba Nery Pumpido, para hacer una experiencia internacional. Se adaptó rápido al medio en 2003, formando una sociedad rendidora con su compatriota Walter Gaitán, y al año siguiente fue uno de los máximos goleadores de la competición, junto al también argentino Bruno Marioni.

Cayó su nivel en las temporadas posteriores y en el segundo semestre de 2006 volvió a la Argentina como jugador de San Lorenzo de Almagro. Pese a que en ese torneo el Ciclón soportó un 1-7 con Boca y un 0-5 ante River, fue una decisión acertada la de Silvera.
En 2007 asumió Ramón Díaz en lugar de Oscar Ruggeri y juntó a Andrés con Gastón Fernández -dejado de lado por River- y un joven Ezequiel Lavezzi para constituir un poderoso tridente ofensivo que sostuvo las ambiciones azulgranas. Boca le dio pelea en ese Clausura, pero centró su atención en la Copa Libertadores y facilitó la consagración de los de Boedo.
Por entonces, ya con 30 años, las lesiones empezaron a perseguir a Silvera. El hombre mantenía intacta la calidad en sus intervenciones, aunque ya de manera más esporádica. Le bastó para retornar a Independiente y dar otra vuelta olímpica, en la Sudamericana 2010.

No se fue bien del Rojo, tuvo diferencias con el presidente Julio Comparada y acabó por iniciarle un juicio a la institución en reclamo de deudas. Belgrano y Banfield fueron las últimas escalas de una campaña que acabó temprano, de acuerdo con los parámetros de esta época.
Integró el staff del Pelado Díaz y su hijo en el seleccionado de Paraguay y el Al-Hilal de Arabia Saudita, antes de instalarse definitivamente en Comodoro Rivadavia. No hay duda de que ese es su lugar en el mundo.







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