Coto en La Matanza: el proyecto del siglo pasado que recibió el aval de la Justicia para reactivar una obra frenada hace 15 años
Un fallo judicial ordenó a la Municipalidad levantar las restricciones que impedían la construcción del mega centro comercial en Isidro Casanova. El proyecto promete transformar la zona.

El Coto de Isidro Casanova, en La Matanza, fue foco de un conflicto judicial durante más de 15 años. Hoy, la Justicia ordenó que sigan las obras.
Parece una postal de otra época, pero es una estructura que los vecinos de Isidro Casanova, en La Matanza, ven a diario: una mole de cemento que quedó congelada en el tiempo. Sin embargo, tras más de una década y media de idas y vueltas judiciales, la cadena de supermercados Coto recibió una noticia clave. La Justicia falló a favor de la empresa y ordenó al municipio que conduce Fernando Espinoza que cesen las medidas que bloqueaban el avance de ese centro comercial.
Según publicó El Cronista, el fallo califica como «ilegítima» la conducta estatal de la Municipalidad de La Matanza. Según la resolución, el tribunal reconoció el «derecho a construir y concluir» el emprendimiento, basándose en un permiso que originalmente fue otorgado en el siglo pasado, allá por 1998.

Para los jueces, las sucesivas paralizaciones aplicadas por la comuna fueron «excesivamente rigurosas e infundadas», concluyendo que la administración actuó de manera arbitraria.
Coto de Isidro Casanova: el impacto económico y laboral
La reactivación de este proyecto no es solo una cuestión de ladrillos; representa un motor económico vital para el Oeste del Conurbano. Se estima que el proceso de finalización de obra -que podría demandar entre 6 y 12 meses una vez que se retomen las tareas a pleno- y la posterior apertura, generarán más de 1.000 puestos de trabajo directos y una cifra similar de empleos indirectos.
El proyecto es ambicioso por donde se lo mire:
- Predio total: Más de 293.000 m².
- Superficie cubierta: Cerca de 93.000 m².
- Propuesta: Un hipermercado Coto como «tienda ancla», un paseo de compras, patio de comidas, salas de cine, áreas de juegos y un extenso estacionamiento.
En su primera fase, el plan contempla poner en funcionamiento un hipermercado de más de 21.000 m², que incluirá no solo el salón de ventas, sino también depósitos y sectores de producción alimenticia propios de la cadena.
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Para entender por qué esta obra está hoy al 45% de su ejecución, hay que viajar en el tiempo. La historia, reconstruida a través del expediente judicial, muestra un camino lleno de obstáculos:
- El inicio (1998-1999): La empresa Gepal (titular y desarrolladora del proyecto) obtuvo los permisos y comenzó a construir.
- El primer freno (2001): La crisis económica que sacudió al país obligó a detener las máquinas.
- El intento de reactivación (2010): Con financiamiento del Banco Nación, la obra volvió a la vida, pero ahí empezaron los choques con la municipalidad.
- La «guerra» de las actas (2010-2013): Inspectores municipales ordenaron frenos preventivos por supuestas irregularidades. En esos tres años, la obra fue clausurada o paralizada en al menos cinco oportunidades.

El momento de máxima tensión ocurrió en 2013. En ese año, la Municipalidad de La Matanza plantó bandera argumentando que las modificaciones en los planos implicaban una «obra nueva» y que, por lo tanto, se necesitaba un permiso de construcción desde cero. En ese momento, la obra ya tenía un avance casi de la mitad.
Desde el lado de la desarrolladora, la respuesta fue tajante. Según consta en el fallo, Gepal denunció un accionar arbitrario por parte del Ejecutivo local: «El verdadero propósito de la administración es desconocer el derecho (…) obligándolo a gestionar una nueva autorización de manera ilegítima», sostuvieron desde la firma.

El fallo judicial establece que, una vez que la sentencia quede firme, el municipio debe levantar cualquier clausura o restricción. Esto abre una ventana de esperanza para los comerciantes de la zona y para los miles de matanceros que buscan una oportunidad laboral.
Si bien todavía quedan pasos administrativos por delante, el horizonte para el Centro Comercial Isidro Casanova parece despejarse. Después de 15 años de ver una estructura gris y vacía, el barrio se prepara para recibir lo que promete ser uno de los puntos de consumo y entretenimiento más grandes de la región, cerrando finalmente una herida urbana que duró demasiado tiempo.







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