Polémica: eximen de prisión a una de las gitanas estafadoras que llevaron al suicidio a la peluquera Merlín Díaz
La Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora benefició por un raro motivo a una de las tres acusadas. Mientras tanto, la Policía extendió la búsqueda de las sospechosas a dos provincias del interior del país.

las tres acusadas: Mirta Noemi Mitrovich, Nancy Marina Yovanovich, y Maria Silvia Mitrovich. Están imputadas por el delito de estafa.
En una resolución que generó sorpresa y preocupación entre los investigadores, la Sala 3 de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Lomas de Zamora hizo lugar en las últimas horas del viernes último a la eximición de prisión planteada por la defensa de una de las tres gitanas acusadas de la millonaria estafa contra la peluquera Merlín Díaz.
La víctima, de 30 años, trabajaba en el barrio Olimpo de Ingeniero Budge y se quitó la vida tras entregarle al grupo los ahorros de toda su familia, una suma que ascendía a los 14 millones de pesos, bajo la falsa promesa de una «limpieza espiritual».
Según informaron fuentes judiciales, los jueces justificaron la medida en que la imputada no tiene antecedentes penales previos y en que la pena en expectativa para el delito de estafa es considerada baja dentro del código vigente.

Esta decisión judicial representa un revés para la querella y el Ministerio Público, dado que las tres mujeres identificadas como Mirta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Yovanovich y María Silvia Mitrovich se encuentran prófugas desde el pasado 20 de enero.
El temor principal de quienes llevan adelante la instrucción es que en los próximos días las defensas de las otras involucradas presenten planteos similares ante la Cámara y obtengan el mismo aval. No obstante, cabe aclarar que solo una de las tres sospechosas posee antecedentes penales registrados, lo que en teoría impediría que se le otorgue el beneficio de permanecer en libertad durante el proceso.
En paralelo al frente judicial, trascendió que la Policía Bonaerense ha extendido el radio de búsqueda y actualmente rastrea el paradero de las estafadoras en la Costa Atlántica y dos provincias del interior del país, tras obtener pistas de que habrían abandonado el territorio bonaerense.
La tragedia de Merlín Díaz tras la estafa de las gitanas
La tragedia que originó esta causa se inició el 15 de enero, cuando las mujeres ingresaron a la peluquería de Díaz, situada en la esquina de San Juan y Olimpo. Allí, mediante una estudiada manipulación psicológica, “entablaron una relación de confianza con la víctima y le dijeron que tenía un trabajo malicioso hecho en su contra, por el cual el comercio nunca iba a prosperar.

Coordinaron varios encuentros para despojarla de esa maldición. Fueron a la peluquería «al menos dos días más», precisaron fuentes de la investigación. A pesar de que el marido de Merlín le pidió que no les creyera, la mujer continuó el contacto en secreto, asustada por la supuesta maldición que pesaba sobre su emprendimiento. Finalmente, el 20 de enero, entregó los ahorros familiares con la promesa de que se los devolverían tras el «trabajo» místico.
El desenlace fue desgarrador. Al notar que las mujeres no respondían y que se habían esfumado con el dinero, Merlín entró en un estado de desesperación absoluta. «Pasaban las horas y no respondían los mensajes que les enviaba. La víctima empezó a percatarse de que había sido estafada. Los mensajes suplicando que devolvieran el dinero no cesaban, hasta que en un momento les advirtió que si no se los devolvían se tomaría una botella de ácido muriático. La gitana con la que chateaba leía los mensajes y no le contestaba», relató uno de los investigadores.
Ese mismo día, la peluquera bebió el ácido y murió poco después en el hospital, no sin antes confesarle la estafa a su pareja y dejar cartas que incriminaban a las tres mujeres. «Amor, adiós, te amo. Perdón, amor, te mentí. Espero me perdones. Solo te pido que me quemes, no me hagas nada», redactó para su esposo.

También dejó un mensaje para su madre y hermanos: «Adiós mamita, no se preocupen por mí, estaré mejor. Perdónenme por todo. Adiós hermanos, los amo a todos», expresó en el escrito que hoy forma parte de la causa judicial. En la carta, la víctima no solo se despidió, sino que denunció directamente a quienes la llevaron al límite: «Los gitanos son los culpables, me robaron toda mi vida, me robaron toda mi plata», sentenció.
Hoy, con una de ellas beneficiada por la eximición de prisión, la familia de la víctima aguarda que la UFI 19 de Lomas de Zamora y el fiscal Ignacio Torrigino logren dar con el paradero de las acusadas antes de que logren evadir definitivamente la acción de la justicia.







Hacé tu comentario