Así está hoy Quique Wolff, el crack que abrió el camino de los ex futbolistas mediáticos
Integró el Equipo de José de Racing, pasó por River, es muy reconocido en el Real Madrid, jugó en la Selección y con esos laureles hizo una enorme carrera en TV. Ahora, lejos de los canales, sigue vigente en redes.

Quique Wolff en un homenaje de hace unos años a ex jugadores de la Selección.
Aunque a Quique Wolff, quien este sábado cumple 77 años, se lo asocia con su actividad en los medios de comunicación y en especial con su emblemático programa Simplemente Fútbol, debe recordarse que fue un extraordinario jugador, de los argentinos más destacados en el puesto de lateral derecho durante casi una década.
Surgido en la cantera de Racing Club, del que fue hincha desde pequeño por herencia familiar, Wolff se consolidó en Primera División con La Academia; pasó a un River necesitado de figuras para cortar su larga sequía sin títulos; emigró al Unión Deportiva Las Palmas, de España, y de allí saltó al poderoso Real Madrid, donde se consagró bicampeón.
Quique volvió a nuestro país para jugar al lado de Diego Armando Maradona en Argentinos Juniors. Tigre fue la última escala de una carrera muy meritoria, que incluyó su participación como capitán del seleccionado argentino en la Copa del Mundo realizada en Alemania (1974).
Wolff, el pibe que no quiso dejar la escuela
Enrique Ernesto Wolff cursaba sus estudios secundarios cuando Juan José Pizzuti lo convocó para sumarse al famoso equipo de Racing que salió campeón de Argentina, de América y del mundo entre 1966 y 1967. “Primero quiero terminar la secundaria”, respondió el proyecto de crack.
Tito Pizzuti, maestro en lo suyo, aceptó el pedido y, contrariamente a lo que podrían haber hecho otros colegas, lo siguió tomando en cuenta, hasta que le dio la chance de debutar en la máxima categoría.

En julio de 1967 aquel inolvidable Racing estaba por afrontar el desempate con Universitario de Perú, en Santiago de Chile, para definir cuál de los dos avanzaba a la final de la Copa Libertadores, donde esperaba un durísimo Nacional de Montevideo.
Dos días antes del choque decisivo con los peruanos, el domingo 16/7, los de Avellaneda debían visitar a Boca, un partido también vital por el Campeonato Metropolitano. Pizzuti privilegió la competencia internacional y eligió suplentes, en su gran mayoría pibes de poca experiencia, para ir a la Bombonera. Esa formación alternativa resistió ante su calificado adversario y rescató un empate cero a cero. Fue el inolvidable estreno de Quique Wolff.
Wolff, un marcador lateral moderno
Cuando un lateral posee buen manejo de balón, sube con frecuencia al ataque y es capaz de asistir o anotar, suele decirse que es un 4 (o un 3, según el caso) de estilo brasileño. Wolff lo fue hace más de medio siglo. Su función no se limitaba a la marca. Acostumbrado a jugar como mediocampista e incluso delantero en etapas formativas, siempre sobresalió por su habilidad para salir con la pelota al pie desde el fondo.
En Racing sumó 165 presencias y 31 goles, un dato que prueba su aptitud ofensiva. River lo incorporó en 1973, año en el que integró la Selección que logró el boleto mundialista. En el cruce clave ante Paraguay, con Argentina en desventaja, una trepada de Quique por la banda derecha fue cortada con falta dentro del área. Rubén Ayala marcó de penal el 1-1. Fue victoria al cabo por 3-1 y clasificación.

Real Madrid disfrutó probablemente de la mejor versión de Wolff. No faltó a ningún partido en dos temporadas y festejó dos ligas de manera consecutiva. Aún hoy se lo recuerda con afecto en la capital española.
Quique Wolff, el periodista correcto y amable
Retirado a edad temprana de las canchas, para los extendidos parámetros actuales, Quique estudió en la escuela del Círculo de Periodistas Deportivos, se recibió y empezó a ejercer el oficio con una impronta que lo distinguió. Buscó cuidar el lenguaje, tratar con respeto a los protagonistas y conseguir climas agradables para sus reportajes.
Relató, comentó, hizo coberturas en todo el planeta y gozó con la aprobación mayoritaria del público. Simplemente Fútbol se transformó en un programa de culto. Sin embargo, cuando se produjo la fusión entre ESPN y Fox quedó de lado. Tal vez le faltaba levantar el tono, agredir desde un micrófono, levantarse del panel o insultar al aire.
Decidió continuar en la suya y valerse de las nuevas plataformas para proteger su lugar. Un reportaje suyo a Leo Messi, subido 10 meses atrás a YouTube, ya superó las 2.7 millones de visualizaciones. No hay bombazos ni estridencias: Simplemente Wolff.







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